El caos de precios de Intel deja a sus CPUs de 65W sin ninguna razón de ser
Hay veces que uno recibe hardware para analizar y el problema no está en el hardware, sino en la cabeza de quien pone los precios. Eso es exactamente lo que le ha pasado a Intel con la tanda de procesadores de 65W que nos han enviado: unos chips majos, resultones y baratos… que quedan completamente eclipsados por los modelos de gama superior de la propia Intel. Y no, no es una exageración.
Antes de entrar en harina, un apunte rapido para quien no esté puesto en la jerga. El TDP (Thermal Design Power o potencia de diseño térmico) es, a grandes rasgos, el calor que el fabricante espera que disipe el procesador. Ver 65W en la ficha es una bocanada de aire fresco después de años de CPUs acercándose a los 200W o más. Menos calor, menos consumo, menos ruido del ventilador y una factura eléctrica bastante más amable.
Los tres protagonistas y sus precios
El primero es el Core i5-14400F, un Raptor Lake con 6 núcleos P y 4 núcleos E. Los P-cores son los núcleos de rendimiento (los que tiran de verdad), y los E-cores son los de eficiencia (los que echan una mano en tareas ligeras). Baja de 125W a 65W y su frecuencia máxima cae de 5.3 GHz a 4.7 GHz. El precio ronda los 120 euros.
Luego tenemos dos Arrow Lake. El Core Ultra 5 235 mantiene la configuración 6P + 8E del 245K, con la misma rebaja de 125W a 65W pero con una frecuencia P-core que apenas cae de 5.2 GHz a 5.0 GHz. Su precio ronda los 246 euros, prácticamente lo mismo que el 245K. Y cerramos con el Core Ultra 5 225F, con 6P + 4E y también 65W, por unos 215 euros.
Qué dicen las pruebas
Para el análisis montamos tres plataformas distintas: una MSI MAG B860 Tomahawk WiFi con memoria DDR5-8200 y formato CUDIMM para los Arrow Lake, una Gigabyte Z790 Aorus Master X con DDR5-6800 para los 14th Gen, y una MSI MPG X870E Carbon WiFi con DDR5-6000 para los Ryzen 9000 de AMD, que también entraron en la comparativa. De GPU usamos una RTX 4090 y una Arc B580, y todo corrió sobre Windows 11 24H2.
Los resultados, resumidos, son los siguientes: el Core i5-14600K sigue dando guerra a pesar de los años y pega por encima de su peso. El i5-14400F es tirado de precio pero no enamora a nadie con pretensiones. El Core Ultra 5 245K rinde bien en algunas pruebas y flojea bastante en juegos. El 235 planta cara al 245K gastando menos energía, y el 225F apenas mejora al 14400F y deja bastante frío.
El tiro en el pie de mayo de 2025
Y aquí llega el momento de la verdad. En mayo de 2025 Intel recortó el precio del Core Ultra 7 265K y del 265KF. El resultado es que ahora mismo ese 265K cuesta lo mismo o menos que un Core Ultra 5 245K, rinde mejor en todo, y de paso deja al 245K, al 235 y al 225F mirando al tendido. Cuando tu propio producto superior canibaliza a la gama media, algo va mal en la estrategia.
Mi opinión sin filtros
A mí me da la sensación de que Intel vive en una especie de bucle extraño: saca procesadores pensados para un segmento, y luego los descoloca con rebajas que no tienen ninguna lógica. Los 65W son una idea cojonuda, de verdad lo digo, porque hay muchísima gente que quiere un equipo silencioso y eficiente sin renunciar a todo. Pero de poco sirve tener un chip contenido si el de al lado, más potente, cuesta lo mismo. Leo (el compañero de KitGuru que firma el análisis) llega a la misma conclusión: el recorte del 265K es bienvenido, pero convierte a toda la familia Core Ultra 5 en irrelevante.
¿En qué te afecta esto?
Muy sencillo. Si estabas pensando en montarte un PC nuevo con una CPU de bajo consumo, tu primer impulso podría ser pillar un Core Ultra 5 235 o un 225F pensando que ahorras. Y en realidad no: por ese dinero te llevas un 265K bastante mejor. En cambio, si el presupuesto manda y lo que quieres es algo barato y decente para ofimática y juegos ligeros, el i5-14400F a 120 euros sigue siendo una opción muy digna siempre que tengas claro que no es para exprimir. Y ojo con las placas: los Arrow Lake necesitan placa B860 o Z890 y memorias DDR5 rapidas, lo que encarece la broma si vienes de una plataforma antigua.
En resumen: las CPUs de 65W de Intel están bien hechas, son frescas y eficientes. El problema no son ellas, es que el departamento de precios de Intel parece estar jugando al despiste con los suyos. Comprueba siempre cómo está el 265K antes de lanzarte a por un Core Ultra 5, porque lo más probable es que te ahorres un disgusto.